Boda en la Finca Prados Riveros - Madrid - Esther y Alberto

Seguramente de todos los reportajes fotográficos de esta temporada, está boda en la Finca Prados Riveros, será una de las que hayan dejado una impronta que me acompañará durante mucho tiempo.

Y probablemente no sea por lo más evidente, es decir, una boda campestre cómo está es un verdadero regalo en todos los sentidos. Por la finca en sí misma (con un equipo humano absolutamente increíble y encantador), por estar en un enclave privilegiado para celebrar una boda, por el vestido y los complementos de la novia y el novio en perfecta armonía con el entorno o el riquísimo catering… No, no fueron ninguno de esos aspectos, aunque bien es cierto que todos esos matices hicieron brillar algo que de por sí tenía luz propia.

El secreto de está boda era el amor.

Y claro, muchos pensaréis que no es algo único de este evento, que el secreto de una boda es el amor, el aspecto más evidente pero no por ello más prescindible.

Pero es que está boda tenía el amor fundamental de pareja: romántico, cómplice, sincero, protector, delicado, apasionado… pero también tenía otro tipo de amor con el que me siento íntimamente sensibilizado: el amor familiar.

Ese amor que te acompaña cuando vienes a este mundo, que te acompaña cuando te vas de el. Que te protege día a día, que te escucha, te acompaña incondicionalmente. Ese amor para los que están, y especialmente para los que se han ido. El amor a un padre, a una madre, a un abuelo, hermano, tío, amigo o compañero perruno. Ese amor que a veces se olvida, pero que llena los pequeños momentos del día a día…

Quizás, por este amor a los suyos: a los que estaban y a los que se habían ido, fue tan fácil conectar con Esther y Alberto desde el primer día.

Y su boda fue mágica, y repito: no por lo evidente sino por lo fundamental.

Casi como el suave balanceo de un bote en alta mar, me vi impregnado de esa sensación, porque desde el primer momento en su gran día me sentí parte de está familia.

Por eso quiero que disfrutéis de este reportaje, y que lo veáis de otra manera, no como una gran historia de amor (que también está implícita), sino como la expresión más bonita y sincera de reunión, de fiesta, de encuentro con seres queridos.

Y eso… eso es un regalo que me llevaré conmigo mucho tiempo.

 

Vestido de la Novia: Cotonnus

Corona, ramos y prendidos: Ulilove

Tirantes: Talabarte

Pajarita: Pitas Pitas Pajaritas

Camisa: Mumy Room

Finca: Prados Riveros

Celebración y Catering: Innkiper